Octavio Granado Secretario de Estado de Seguridad Social
2004-2011
Hace algunos años se descubrió que el festival de Walt
Disney que había ganado un Óscar al mejor documental, en el que se mostraba
como un conjunto de lemmings se suicidaba en masa, era fruto de una
manipulación, y que estos pequeños roedores solo andan en fila en situaciones
de superpoblación, pero sin suicidarse.
A los pensionistas españoles los operadores del sistema
intentan convencerlos de que deben suicidarse, aceptar nuevos recortes,
incompatibilizar sus pensiones con otros ingresos, en la mejor tradición de la
desvergüenza cinematográfica de los estudios de Disney. La verdad sobre la
gestión de los productores de este documental no se diferencia mucho de los que
empujaban fuera de cámara a los lemmings hacia el río.
Los ingresos por cotizaciones del sistema crecieron hasta
agosto un 2,17% en los ocupados, mientras bajaban un 15,11% en los parados,
consecuencia de la mayor desprotección. Las pensiones crecieron un 3,41%,
aunque los complementos a mínimo y las no contributivas siguen bajando y
moderando el crecimiento global.
Como en su conjunto pese a la congelación los gastos crecen
un ritmo superior al doble de lo que crecen los ingresos, en agosto ya el
déficit del sistema era del 0,5% del PIB, más de cinco mil millones de euros.
Para que se cumplan las previsiones los Presupuestos de 2015, y de 2016,
basadas en las anteriores, sería necesaria que cada mes que falta de este año
las cotizaciones subieran un 25% sobre lo que se ha venido ingresando. Como
esto no va a ser así, acabaremos el año con un déficit de unos 15.000 millones
de euros, que acabaremos sacando de un Fondo de Reserva que a este ritmo se
extingue en la primera extra de 2017.
Como cada semana vamos conociendo una nueva rebaja fiscal
para los empresarios, hasta la Autoridad Independientes de Responsabilidad
Fiscal (AIReF) escogida por el Gobierno advierte de que las medidas para
recaudar más han fracasado, que la disminución de reservas amenaza la
sostenibilidad del sistema y que o buscamos nuevos ingresos o peligra la
sostenibilidad del sistema de pensiones.
En realidad, las cosas no están tan mal. Están peor, porque
el empleo que se crea no es de verdad. El trabajo temporal ha vuelto a
enseñorearse del mercado, y las estadísticas no reflejan la evolución real,
porque se desestacionalizan las cifras, eliminando los impactos del empleo
estacional, pero no se tienen en cuenta los puestos de trabajo antes cubiertos
por empleados públicos afiliados a las Mutualidades y que ahora son cubiertos
por afiliados a la Seguridad Social ante la extinción paulatina de Clases
Pasivas. Es decir, docentes, soldados y otros funcionarios equilibran unas
cifras que antes no contemplaban estas afiliaciones. Para que se hagan una idea
de lo que estamos hablando, en septiembre la afiliación creció en unas nueve
mil personas, pero en educación en 62.000. ¿Cuántos de estos 62.000 son
jubilados en Clases Pasivas? Este año se ha anticipado la vendimia y los
trabajadores contratados aumentan en septiembre en 36.000. Pues éstos son los
empleos que está creando Rajoy, números sin personas.
En resumen, que los pensionistas españoles no son
lemmings, y se merecen un gobierno que no les empuje al río.